Los espejismos no son infrecuentes, pero eso no los hace menos peligrosos. Pueden llegar a desorientar hasta el punto de conducir rápida e inadvertidamente a un destino fúnebre. Como es sabido, los espejismos, esas trampas perceptivas, se originan al atravesar la luz del sol capas de aire de distinta densidad. Pueden hacer que las cosas -un frondoso oasis, por ejemplo- parezcan cercanas cuando se hallan alejadísimas, e invierten las imágenes, de forma que lo que está del derecho parezca del revés. El espejismo, entiéndase como metáfora, es hoy el peor enemigo al que se enfrenta el mundo posconvergente. La victoria … Continuar llegint
