Muy pronto dejaremos atrás el periodo político en que, tras la infértil declaración de independencia de 2017, Catalunya ha vivido encapsulada, como atrapada en un paréntesis espacio-temporal. Unos años, desde aquel otoño hasta hoy mismo, pastosos, grises y entumecidos. Unos años marcados por el peso de lo sucedido y sus consecuencias de toda índole. Los indultos y, mucho más tarde, por fin, la aplicación efectiva de la amnistía son el alféizar desde el que Catalunya se asoma al futuro. También las elecciones del 29 de noviembre, que -si un milagro no lo impide- van a provocar un cambio radical de … Continuar llegint
