Hemos presenciado cómo el barrio de Gràcia de Barcelona era azotado por una banda de delincuentes armados, causando destrozos de todo tipo, además de herir o lesionar a no pocos mossos. El pretexto, el desalojo ordenado por la justicia de un local ocupado, antigua oficina bancaria. Las personas desalojadas no han denunciado a los salvajes, que es lo que uno debe hacer si considera su causa embrutecida por la violencia. A su vez, la CUP no ha cesado de justificar y avivar el fuego de Gràcia. Los cuperos incluso plantaron al vicepresidente Oriol Junqueras, con el que debían discutir los … Continuar llegint
