SIEMPRE LLEGA ESE momento en que la realidad se impone a la política. Conseguir el poder tiene mucho que ver con el olfato: con ser capaz de interpretar mejor las corrientes profundas de la sociedad, de intuir las pasiones y las razones presentes y futuras de los ciudadanos. No obstante, una vez instalados en el poder, los gobernantes se ven inevitablemente expuestos a la tentación de suavizar, de evitar en la medida de lo posible el roce con la realidad. A ello contribuye la rutina diaria y, en mayor medida, la cohorte de colaboradores que rodea al político, la meta … Continuar llegint
