Sigue cocinándose el engrudo político que ha de servir para franquear la investidura de Mariano Rajoy. Sin duda la disciplina y el instinto de supervivencia van a doblegar a muchos de los hoy reticentes. Lo mejor –perdón: lo menos terrible– para el PSOE sería que se abstuvieran solamente un puñado de sus diputados –con 11 basta- y el resto pudieran votar ‘no’. Parece, sin embargo, que Susana Díaz exige obediencia legionaria. Quiere sentir el embriagante poder de la fuerza bruta. Desde el último intento frustrado de investidura, se ha producido una cascada de sucesos que hacen más sangrante aún la … Continuar llegint