Algunas cosas terminaron el pasado domingo y entre ellas se encuentra el pujolismo. El pujolismo agotó su última etapa al conseguir Artur Mas la presidencia de la Generalitat de Catalunya en las urnas, destino que alcanza tras siete años de dura y con frecuencia amarga travesía del desierto. Estos últimos siete años no han sido, sin embargo, siete años perdidos. Como contaba en un espot de campaña el líder de CiU, la espera ha resultado fértil en diversos aspectos. Uno de los frutos más apreciables de estos años es sin duda la autoridad que Mas se ha ganado fuera -evidenciada … Continuar llegint
