Pere Aragonès, 132º presidente de la Generalitat, poco tiene en común con el presidente a quien sucede, Quim Torra. No solo por edad -Aragonès es muy joven- sino por formación, talante y trayectoria. Y sobre todo porque Aragonès no parece alguien inclinado a la fantasía, al irredentismo o a la mística del martirio. Aragonès, al cual en esta tercera sesión de investidura vimos por primera vez adoptar formas realmente presidenciales, es más bien un pragmático, un realista. Alguien que atiende a lo que ocurre antes de llegar a conclusiones, y no al revés. Aragonès forma parte de un partido convencional … Continuar leyendo
