LA ALEGRÍA, la locura incluso, desatada por el triunfo de la selección española de fútbol se ha intentado analizar desde muy distintas perspectivas. Algunos han hablado de banderas -catalanas, españolas- olvidando que dos cosas pueden ser ciertas a la vez. Por ejemplo, sentirse catalán o muy catalán y alegrarse por la victoria de los futbolistas españoles en Sudáfrica. Otros han llamado la atención sobre el plus euforizante de la victoria en unos ciudadanos sumidos en el lúgubre contexto de la política y la economía españolas. Otra vía de análisis, más elaborada, nos dice que La Roja gusta tanto porque encarna … Continuar leyendo
