En un corto periodo de tiempo, la joven cúpula del PDECat, sobre la que, por otra parte, gravita inevitablemente el corrosivo escandalo de la familia Pujol, ha tenido que encarar dos situaciones a la vez embarazosas y delicadas. Ambas conectadas con la corrupción. La primera tuvo como epicentro el Palau de la Música. Su consorcio, gracias a los votos del Gobierno de la Generalitat y a la ausencia de la representación del ministerio, acordó no personarse como acusación contra Convergència Democràtica. Sorprendida por lo ocurrido, Marta Pascal, la líder del PDECat, forcejeó con fuerza hasta lograr que el PDECat cambiara … Continuar llegint
