A rtur Mas ha acreditado sobradamente ser un hombre tenaz, incluso tozudo. Quería ser investido de nuevo, lo deseaba con toda su alma, y por eso lo intentó hasta el límite, cuando se escurrían los últimos granos de arena en el reloj. El jueves por la noche, en la entrevista en TV-3, lanzó su última ofensiva para intentar que la CUP variara de postura. No funcionó. El hasta ayer president es también un hombre cartesiano y calculador. Sabía que para Convergència Democràtica era muy pronto, demasiado, para unas elecciones. Unas cuantas voces de su partido se lo habían advertido. Solo … Continuar llegint
