Las conversaciones de David Bonvehí en Waterloo, primero, y en la cárcel de Lledoners, después, no fueron bien. No funcionaron. Más bien lo contrario. Pese a la buena predisposición del presidente del PDECat, lo que se encontró ante sí fue un muro. Un planteamiento binario, sin posibles caminos intermedios. O blanco o negro. Esto son lentejas, si quieres las comes y si no las dejas. O el PDECat se disuelve en un ente mayor bajo el mando de Carles Puigdemont sin amagos ni remilgos, o deberá buscarse la vida en solitario. Dicho muy escuetamente, esta es la esencia del mensaje … Continuar llegint
