Es como si en el ascensor uno pregunta la hora y el otro responde que “mejor, la verdad, aunque aún tengo que tomarme la pastilla todas las mañanas”. O como si, tras mucho rato guardando cola en la pescadería, la dependienta se interesa por cuántas lechugas quiere. Tras años, muchos, asediando al catalanismo por tierra, mar y aire –lo que incluyó el derribo vía Tribunal Constitucional del Estatut aprobado por los ciudadanos-, el nacionalismo español que encarna el PP dice ahora que desea dialogar. No va a dialogar por sentido democrático, tampoco porque reconozca el derecho del otro a ser … Continuar llegint
