No me cabe ninguna duda: las sucesivas manifestaciones del Onze de Setembre muestran año tras año la mejor cara del soberanismo. De hecho, constituyen el auténtico pulmón moral del movimiento civil a favor de la libertad de Catalunya. Gente de toda edad y condición. Que han venido a la manifestación procedentes de todos sitios. Clases medias y clases populares, sobre todo. Pero lo más valioso, aun siéndolo mucho, no es, a mi juicio, esa diversidad, ni tampoco, aunque resulte lo más llamativo, las impresionantes cifras de participación alcanzadas, que convierten estas convocatorias en algo sin parangón en Europa y el … Continuar leyendo
