“Ha conseguido distender la situación con su manera de ser. Transmite calma y buen rollo, aunque dice las cosas claras”, comentan partidarios y no partidarios de Carles Puigdemont. Me atrevo a decir que es una percepción extendida. Sin embargo, la afabilidad de Puigdemont no significa que esté en Babia o que no medite cuidadosamente lo que hace. Fijémonos por ejemplo en la última semana. El president realizó tres movimientos para nada casuales. El primero consistió en recibir en el Palau de la Generalitat a Pedro Sánchez, el líder del PSOE, quien intenta por todos los medios –incluso pidiendo auxilio al … Continuar leyendo
