En el Congreso, el martes, ocurrió lo que desde hace tres decenios viene ocurriendo: el PSC votó contra sí mismo. Además, en un incomprensible error táctico, varios dirigentes socialistas catalanes –Joaquim Nadal, Laia Bonet– habían amenazado con hacer piña, esta vez sí, con el resto de los partidos catalanes. Como decía, no es de ningún modo la primera vez que el PSC exhibe su fragilidad, su miseria, por decirlo ardientemente. La última ocasión sonada fue con motivo de la sentencia del Tribunal Constitucional contra el Estatut votado y aprobado en referendo por los ciudadanos de Catalunya. El martes se trataba … Continuar leyendo
