Sánchez, Feijóo y el regreso de Puigdemont

El Tribunal de Justicia de la UE (TJUE), con sede en Luxemburgo, ha abierto la puerta, muy probablemente de forma definitiva, a la aplicación plena de la amnistía y al regreso de Carles Puigdemont a Catalunya. El próximo episodio llegará después de las vacaciones de verano, en octubre, cuando se prevé que finalmente se pronuncie el Constitucional. Se desconoce cuándo Puigdemont y sus compañeros Lluís Puig y Toni Comín podrán realizar el viaje de vuelta, pues existe la convicción de que el Tribunal Supremo intentará dilatar aún más el proceso. Han pasado ya más de dos años desde que la amnistía fue aprobada. Pese a ello, el asunto sigue gravitando sobre la política española y catalana.

Al PP, que en su momento agitó las calles contra la amnistía, la cuestión le incomoda. En la cúpula popular consideran que hay coincidencias políticas que les unen a Junts per Catalunya y que el regreso de Puigdemont podría ayudar a reparar las relaciones entre ambas formaciones. Alberto Núñez Feijóo quisiera que Junts le acompañara en una moción de censura contra Pedro Sánchez, pero piensa también en las elecciones, sean estas más tarde o más temprano, y en los años que vendrán después. Como se recordará, en la clausura del último congreso del PP catalán, a finales de junio, Feijóo llamó a los suyos a “pasar página” del ‘procés’. También reflexionó —creo que acertadamente— que el “cambio” que ha de producirse cuando el PP conquiste el poder “no se puede hacer sin Catalunya, y mucho menos contra Catalunya”.

Horas después, tanto Aznar como Díaz Ayuso reconvinieron al presidente de los populares. El ‘PP profundo’, aquel que se solapa y confunde con Vox, no está por tender puentes con el soberanismo y tampoco por consentir que el ‘golpista’ Puigdemont pueda verse libre. Recordemos que Aznar firmó en 1996 con Pujol el llamado ‘Pacto del Majestic’, el mayor acuerdo entre la derecha española y el nacionalismo catalán desde la Transición.

¿Y a Pedro Sánchez y al PSOE? ¿Les conviene un pronto regreso de Puigdemont? No lo parece. Tal como están las cosas, todo apunta a que Sánchez quiere conservar esa baza. Con la vuelta de Puigdemont, Junts ya no lo necesitaría para nada. Los independentistas están convencidos —y muy enojados— de que los socialistas están retrasando entre bambalinas la aplicación de la amnistía. Más aún: acusan al Tribunal Constitucional de haber contribuido a posponerla, al vincular innecesariamente su pronunciamiento al del TJUE. También Feijóo lo cree. Así lo declaró en una entrevista periodística: “¿Qué es lo que está haciendo ahora [Sánchez], en mi opinión? Ralentizando la decisión del Tribunal Constitucional para tener al señor Puigdemont cercado judicialmente, y lo dosifica para intentar acabar la legislatura”.

Mientras el TC habría estado ayudando a postergar la amnistía, paradójicamente también el Supremo ha hecho hasta ahora todo lo posible por entorpecerla. En su caso, sin embargo, no por afinidad con Sánchez, sino por afán de escarmiento a Puigdemont y al soberanismo.

La política catalana, aunque siempre conectada a Madrid, presenta en estos momentos unos perfiles muy distintos de los de allá. Pese a la política de ‘normalización’ del president Salvador Illa, la actualidad sigue condicionada por el ‘procés’. Illa ha reclamado enfáticamente que se permita a Puigdemont volver, lo que chocaría con los supuestos manejos de Sánchez en sentido contrario. ¿Es el presidente de la Generalitat un santo inocente o echa mano del cinismo y, en consecuencia, se limita a decir aquello que le conviene decir?

En el panorama catalán actual, el cambio más determinante es el apabullante ascenso de Aliança Catalana, de Sílvia Orriols, partido que está devorando a Junts y compite ya por la segunda plaza con ERC. El PSC, por su parte, y a pesar de acumular un enorme poder, no consigue despegar e incluso pierde terreno, al menos según los sondeos. No pocos en Junts confían en que el regreso de su líder totémico, Puigdemont, dará un vuelco en positivo a la crisis del partido. Imaginan, por ejemplo, que su regreso se producirá en loor de multitudes, como en su época sucedió con Macià o Companys. No comparto esa visión. Más bien estimo que Catalunya quiere dejar atrás al ‘procés’ y renovar sus liderazgos para poder iniciar con ambición un nuevo ciclo. También parece evidente que los problemas de Junts per Catalunya, que son de proyecto y, en el fondo, de identidad, no van a resolverse de la noche al día porque Puigdemont cruce la frontera.

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